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Cada cosa en su lugar ¡Ponte las pilas!

¿Alguna vez te has detenido a pensar cuanta contaminación y daño al planeta podemos evitar si hacemos las cosas bien?

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, mundialmente conocidos como “RAEE”, constituyen entre el 1% y 3 % del volumen total de residuos que producimos diariamente desde nuestros hogares, negocios, oficinas y empresas. Sin embargo, este pequeño volumen, genera un impacto gigante sobre el ambiente (en algunos casos hasta el 90% de la contaminación) debido a los residuos de plomo, mercurio, cadmio, litio, arsénico, entre otros, que están contenidos dentro de sus piezas.

Esto ha motivado la regulación, a nivel mundial, de las actividades de transporte, almacenamiento, recuperación, reciclaje y disposición de los residuos electrónicos y eléctricos y Venezuela no se queda atrás.

En nuestro país, las normas para pilas y baterías están contenidas principalmente en la Gaceta Oficial Nº 42.871, donde se establecen pautas para la gestión integral de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, incluyendo pilas. Estas normas abarcan aspectos como el reciclaje y la disposición final de estos productos. Además, existen normas COVENIN relacionadas con el almacenamiento de materiales, incluyendo disposiciones sobre la separación de pilas y la prevención de incendios.

La gestión adecuada de pilas usadas es fundamental para minimizar el impacto ambiental. Las normas venezolanas buscan promover el reciclaje y la disposición final responsable de estos residuos.

¿Cómo puedo contribuir con esta importante labor?

Esta es una labor crucial para proteger nuestro entorno y la salud de las personas. Cuando estos residuos no se gestionan de manera adecuada, sustancias tóxicas pueden filtrarse al suelo y cuerpos de agua. Este escape de contaminantes no solo afecta la biodiversidad, sino que también entra en la cadena alimentaria, exponiendo a humanos y animales a riesgos de enfermedades crónicas y afecciones neurológicas.

En el ámbito de nuestra institución, la implementación de políticas de manejo seguro y reciclaje de pilas y baterías adquiere una dimensión importante. Es por eso que promovemos estas prácticas responsables que aseguran un entorno de trabajo seguro y libre de riesgos de exposición a materiales peligrosos. La capacitación y la sensibilización del personal se convierten en pilares fundamentales para generar un efecto expansivo hacia la vida cotidiana y los entornos extra laborales de nuestros empleados, consolidando así una cultura de sostenibilidad y responsabilidad.

Por ello, hemos dispuesto de contenedores en forma de pilas, en distintos espacios de nuestras instalaciones, con el objeto de llevar a la práctica cotidiana esta importante y necesaria iniciativa. De manera que estos residuos (pilas y baterías pequeñas) que utilicen nuestros empleados en su área de trabajo sean desechadas correctamente; incluso ellos y quienes visitan nuestras instalaciones pueden traerlas desde sus hogares para desincorporadas adecuadamente y así disminuir el impacto ambiental.

Estos contenedores se encuentran ubicados en: Lobby – PB HCC, Sótano 3 – área de desechos y en el Departamento de Ing. Biomédica, y en el almacén de mantenimiento – Edf. San Luis.

Adoptar estas prácticas a nivel doméstico es fundamental. Los hogares pueden convertirse en pequeños centros de gestión ambiental mediante la separación y almacenamiento temporal de pilas y baterías usadas, y su posterior entrega en puntos de recolección autorizados, incluyendo al HCC como uno de ellos. Esto garantiza un reciclaje adecuado y reduce los residuos peligrosos en vertederos minimizando así el impacto en la salud pública. En este sentido, cada acción individual se debe volver colectiva hasta alcanzar un movimiento que impacte positivamente tanto al medio ambiente como a la sociedad en general.

La interconexión entre el manejo responsable de estos residuos, el bienestar ambiental y la prevención de riesgos de salud es innegable. Por ello, iniciativas como la que estamos impulsando demuestran que las políticas de gestión de desechos no solo son una estrategia ecológica, sino también una medida preventiva esencial para proteger a las comunidades.

Esta sinergia abre la puerta a un futuro más consciente y comprometido con la sostenibilidad.

Está demostrado que los diferentes tipos de pilas tienen un impacto ambiental muy significativo. Por ejemplo, se ha estimado que una sola pila de mercurio puede contaminar hasta 600,000 litros de agua, lo que equivale, en términos prácticos, a la cantidad de agua que una persona podría consumir en toda su vida.

Una pila alcalina puede afectar hasta aproximadamente 168,000 litros de agua.

Estos números no son absolutos y pueden variar según la composición química y el tamaño de la pila, pero ilustran la magnitud del problema cuando estos residuos son manejados de forma irresponsable y llegan a destinos indeseados.

Actualmente, las baterías alcalinas son las más utilizadas en una gran variedad de dispositivos, se han popularizado por varias razones:

  • Tienen una buena densidad de energía.
  • Poseen una vida útil razonable.
  • Son libres de mercurio o poseen bajos niveles de este componente, lo que reduce el impacto que este elemento puede generar en el ambiente y en la salud.

Esto no es todo, en lo que concierne al suelo y su fertilidad la filtración de metales pesados (como el mercurio, cadmio, y plomo) altera drásticamente el equilibrio del ecosistema microbiano. Estos microorganismos son esenciales para la descomposición de materia orgánica y el reciclaje de nutrientes en el suelo.

La presencia de estos compuestos tóxicos reduce la actividad microbiana, lo cual impacta directamente en la estructura del suelo, su capacidad para retener agua y nutrientes, y en consecuencia, su fertilidad. La recuperación natural de suelos afectados por estos metales pesados puede prolongarse por décadas o incluso siglos, dependiendo de la concentración de contaminantes y de las condiciones del ambiente.

La calidad del aire también puede verse comprometida en contextos donde la disposición final de pilas y baterías se maneja de forma inadecuada, especialmente cuando se recurre a procesos de incineración incontrolada. Al quemarse, algunos componentes de las baterías pueden volatilizarse, liberando partículas finas y compuestos orgánicos volátiles junto a metales pesados. Estos contaminantes, al integrarse en la atmósfera, incrementan los riesgos de enfermedades respiratorias y otros problemas de salud, particularmente en poblaciones vulnerables que viven cerca de puntos de emisión. Así, el manejo irresponsable de estos residuos no solo daña el agua y el suelo, sino que también contribuye a la degradación de la calidad del aire.

Cuando cuantificas estos impactos te das cuenta de lo importante que es hacer las cosas bien y poner cada cosa en su lugar.

Departamento de Gestión Ambiental del Hospital de Clínicas Caracas.-